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CINCO SIGLOS DE HISTORIA Y UNA PRENDA:

EL CORSÉ
13 de enero 2020 I Por Daniel Fez

En el post anterior, nos quedábamos con muy buen sabor de boca como se suele decir, cuando hablábamos de cuáles eran las principales pautas que debíamos de seguir en el proceso de construcción de un corsé y es cierto que os comenté, que más adelante hablaríamos de la extensa y peculiar historia de esta prenda. Pues a ello vamos. Aprovechando que el próximo sábado es el seminario que impartirá Capilla Vallecillo sobre la construcción de un corsé en WORKSHOP GRANADA, y donde como auténtica experta en vestuario histórico y escénico, nos descubrirá cuál es la tradición de esta prenda a la vez que nos enseñará las principales técnicas para su ejecución. En este post y de forma breve vamos a adentrarnos en la historia de una de las prendas más compleja en su ejecución y a su vez querida y odiada a lo largo de los tiempos: El corsé

Pocas prendas esconden más mitos o controversias que el corsé. A lo largo de la historia hemos podido comprobar que se trataba de una pieza de indumentaria cuyo principal objetivo era la estilización de la silueta femenina en base a los gustos de las modas de las diferentes épocas. Pero dentro de estos mitos históricos que esconde la propia prenda, hemos de afirmar que ni se trataba de un complemento reservado a una clase social concreta, ni era tan pernicioso para la salud (salvo excepciones) como a veces se ha querido hacer ver, ni estaba 100% reservado al sexo femenino, ya que hubo ciertos modelos que fueron diseñados con un carácter terapéutico para los caballeros y desde el punto de vista estético, algunos hicieron las delicias de los dandis del S. XIX, pero cierto que son los menos y es la mujer quien lo ha “sufrido” y «disfrutado»,  a lo largo de los siglos.

Si miramos para atrás, nos encontramos como precedentes las antiguas civilizaciones, concretamente la minoica que se establecía en lo que hoy conocemos como Creta y donde era común utilizar por parte de las féminas unos cinturones muy anchos de cuero que remarcaba la cintura. De ahí, damos un salto a la Edad Media y nos referenciamos en las cotas de malla masculinas que se utilizaban en el campo de batalla para comprender desde finales del S.XV y principios del S.XVI, el auge en la utilización del corsé.

Lo que conocemos en historia como Edad Moderna, es sin duda un cambio radical en la percepción de muchísimas cosas y como no podía ser menos en la moda. Y es en el Renacimiento, concretamente durante el siglo XVI, cuando surgen los primeros corsés propiamente femeninos, heredados como habíamos comentado antes de las antiguas cotas de malla de los caballeros medievales, las cuales les hacía mantenerse erguidos sobre el lomo del caballo. Destinados a nobles y a aristócratas, el corsé creaba un torso sin formas que se caracterizaba por su rigidez y otorgaba una rectitud pétrea propia de su forma cónica que aplastaba el pecho y formaba una punta baja en la cintura. Se trataba evidentemente de una prenda muy militarizada.

Tuvo que pasar un siglo para que el corsé se estructurara con varillas de metal, madera o hueso de ballenas, ajustándose al cuerpo, otorgándole una gran rigidez y estrechando la cintura a la par que realzando el busto. Unos tirantes obligaban a mantener la espalda muy erguida y los hombros hacia atrás y su uso comenzó a extenderse entre la burguesía, para lo cual se decidió ornamentarlos con cintas o encajes a fin de diferenciar el estatus social de su portadora. Es a partir de la Revolución Francesa cuando la utilización de esta prenda sufre un pequeño declive, siendo poco después ya a principios del Siglo XIX, cuando nuevamente resurge generando una nueva silueta, la de reloj de arena y en la que una cintura estrechísima y alta dibujaba una forma más ancha de caderas y la elevación del pecho.

Durante el siglo XIX y principios del XX se popularizo la utilización de la prenda incorporándola en los mejores roperos con un carácter de ropa interior. Es a finales del siglo XX con el auge de la Belle Epoque cuando nuevamente sufre otra transformación y genera una nueva silueta femenina, la denominada silueta en “S” que se popularizó entre todas las clases sociales gracias a los cabarets y espectáculos nocturnos y que hizo de esta prenda interior un objeto de culto y fetichismo por parte de los caballeros. Sin duda, y tal y como estamos viendo durante los siglos XIX y XX la evolución del corsé va paralela a la propia evolución de la moda.

Es a partir de 1900 con el auge de los movimientos feministas y sufragistas en América y Europa, y gracias a dos figuras importantísimas en el mundo de la moda: Paul Poiret y Coco Chanel cuando el corsé por fin, deja de formar parte casi obligatoria de la indumentaria femenina. Se acaba así con casi cinco siglos donde renace una nueva era en la silueta femenina. Evidentemente no podemos decir nunca que el corsé murió ya que a finales de los años 40 Christian Dior lo resucita con su gusto por las cinturas estrechas, en un nuevo tipo de prenda elaborada con tejidos elásticos y mucho más cómodos que toman el relevo del antiguo corsé. La naturalidad en las formas en las tipologías corporales de los 60 y los 70 provocan casi la desaparición de este que tiene un nuevo resurgir en los años 90s gracias al creador francés Jean Paul Gaultier, y que lo convierte en una prenda exterior con connotaciones fetichistas y transgresoras.

Sin duda, y al igual que la moda, la evolución del corsé va paralela al avance de las sociedades y a la propia emancipación de la mujer. Nosotros en WORKSHOP GRANADA nos quedamos con su importancia y la belleza plástica sin adentramos en significados o interpretaciones sobre su utilidad o no a lo largo de la historia. Y por supuesto, nos encanta indagar e involucrar al alumno en su conocimiento dentro del curso de Vestuario histórico y escénico, donde analizamos y elaboramos todas las interpretaciones de esta maravillosa prenda.

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Lola, gerente de la escuela
Un placer!

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